¡¡Sí se puede!!

Todo comenzó con un café atragantado al abrir, hace unos meses, la prensa local.

A partir de ese mismo instante, se reúnen particulares y colectivos para intentar frenar aquella locura, dejando muy claro el día de la presentación del cartel, que Rota rechazaba cualquier acto de tortura con un enorme NO. Ya en esos primeros momentos el alcalde de la localidad comenzaba a titubear.

Nos echamos a la calle y conseguimos las primeras 2.500 firmas, que dejaban patente el “Yo Amo Rota sin toros“. Al unísono, se publicaba en Change.org. una petición para apoyo a las citadas firmas.

Con más de 2.000 firmantes en redes sociales, y mostradas al alcalde, éste dice no prohibir tal evento pero le niega todo apoyo.

Ajenos al tema burocrático nosotros continuábamos a pié de calle, reuniendo más firmas, más apoyo, asesorándonos, haciéndonos oír en programas de radio y dejando constancia de nuestra lucha en prensa y redes sociales. Pero sobre todo, y en cada momento, dejando clara nuestra última intención: manifestarnos de forma pacífica pero masiva junto a la plaza de torturas, si no conseguíamos nuestro objetivo. Cabe recordar que la portátil iría ubicada en, y coincidiría con la feria de primavera de la localidad.

Y la suma continuaba. Y llegamos a sobrepasar las 15.000 firmas, que fueron presentadas al edil roteño. Ya desde alcaldía se ponen todos los impedimentos posibles para evitar que la corrida llegue a celebrarse. Ya solo quedaba que el empresario local empeñado en realizar el evento diese marcha atrás.
El Ayuntamiento le niega toda colaboración, y el permiso para levantar la portátil en una periferia bien elevada junto al recinto ferial, quedando la intención del empresario y del colegio religioso colaborador, sin opciones ningunas para llevarlo a cabo.

Y si no cesaban las reuniones en el ayuntamiento, tampoco cesaba de crecer la suma de firmas, tanto de forma personal como telemáticas. Hasta que llegó el momento, concretamente el 4 de mayo , tres días antes de la feria , en que todos juntos, colectivos, grupos políticos, organizaciones de defensa animal, abogados, todos contrarios a la tortura y todos como personas, pudimos gritar… VICTORIA.

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