El Colectivo Tudela Antitaurina, no tiene todavía un año de existencia. – así nos cuenta Luis Colino Remiro, antitaurino en la ciudad situada apenas a 90km de Pamplona, uno de los mayores símbolos de la #VerguenzaNacional. Está formado por unas 30 personas, los cuales en su mayoría pertenecemos a diferentes asociaciones de protección animal de Tudela. Pese a su reciente formación, este joven colectivo ya ha organizados viajes a otras ciudades para protestar contra las corridas de toros y ya ha participado en la  concentración prefiestas que tuvo lugar el 14 de julio y que tuvo una gran repercusión tanto en los medios locales como en las redes sociales.

Quedamos bastante satisfechos con la asistencia a la misma, para esta ciudad las 160 personas que estábamos es bastante buena cifra.

Navarra es una zona bastante difícil para los antitaurinos, por un lado está la tradición taurina de San Fermín que hace que en cualquier pueblo por pequeño que sea haya encierros y sueltas de vaquillas, por otro al ser una región muy conservadora cualquiera que se enfrente a la tradición no está muy bien visto.

Luis siempre ha estado involucrado con asociaciones de protección animal y por tanto desde siempre ha estado en contra de la tauromaquia.

Supongo que el detonante para luchar con más fuerza por su abolición es haber vivido en otros paises. Es muy triste y avergüenza sobremanera que esa sea la imagen que proyecta España al extranjero.

La gente se de cuenta de que el movimiento antitaurino es un movimiento plural, porque uno de nuestros grandes problemas ha sido siempre el vernos encasillados dentro de una ideología política. Cada vez más, vemos en nuestras concentraciones gente de toda ideología, edad, color, sexo… cuando la gente comprenda esto tendrá menos reparos a dar su opinión públicamente.

No solo en Tudela sino en muchos municipios españoles, los colectivos activistas antitaurinos dedican su esfuerzos en dar visibilidad a la creciente cantidad de personas que piensan que los espectáculos de maltrato animal, en este caso corridas de toros, becerradas, embolados y otros eventos salvajes forman parte de la historia de una España antigua que ha evolucionado y que se averguenza de su presente.